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jueves, 13 de marzo de 2014

¿Cómo actuar ante los estímulos externos?


Me encuentro en un momento de producción creativa, estoy preparando varias cositas, que en breve os pondré explicar, y hoy lo que quiero contaos es una reflexión inducida por mi amiga la bloguera Marisa Campillo, en su blog, la entrada se llama Qué es la infoxicación y cómo evitarla. Al leerlo, me di cuenta de que estoy sometida continuamente a inputs del exterior con exceso de información
Como explicaba en el post Claves para ser felices, esta vez necesitaba hacer lo mismo que hago antes de cruzar la calle. Parar, observar y actuar. Algunos ya sabéis que este fin de semana he decidido hacer una desintoxicación mediática, apagué el móvil el viernes por la noche y no lo encendí hasta el lunes por la mañana, no encendí el ordenador ni ningún artilugio informante durante todo el fin de semana. 
Me he sentido genial, no he tenido necesidad de conectarme, y cuando en algún momento me acordaba del teléfono, del correo, de facebook, etc. pensaba, ¡no hay nada que no pueda esperar al lunes! Efectivamente, el lunes lo encendí y no había habido ninguna catástrofe, algún que otro whatassp, el correo por gestionar, y poco más. 
Lo que he descubierto, es que para poder crear, a veces necesitas ojear cosas relacionadas con lo que quieres hacer, porque como decía Edward de Bono, se genera pensamiento lateral, te aportan inspiración, etc. Sin embargo, en este momento, que sé muy bien qué es lo que quiero generar, los estímulos externos, llegan a molestarme porque me distraen de ese lugar en el que estoy fluyendo, estoy creando de una manera natural... 
Teniendo esto en cuenta, estoy realizando determinadas modificaciones en mis comportamientos habituales, tales como que pongo el teléfono en silencio y en ocasiones ni lo saco del bolso, para poder dedicar el tiempo que quiero a esa tarea de creación. Por tanto, ahora le dedico momentos muy concretos del día a revisar el correo, mirar las redes sociales, etc. 
Según mi filosofía de vida actual, como yo soy la responsable de la misma, también me responsabilizo de qué impacto generan los estímulos en mi. Ya hace varios meses que no veo la televisión, y verla encendida me produce una ligera sensación de malestar, porque aunque yo antes la veía un rato por la noche, me parece un elemento que ayuda a doblegar voluntades, todo el tiempo que estás enchufado delante de ella, no estás pensando en tu vida ni que quieres hacer con ella, por tanto estás dentro del mundo que otros han preparado para el gran público.
Por tanto, yo voy a decidir cuáles son los estímulos mediáticos que dejo penetrar en mi vida y en qué momentos del día. Me consta que algunos de mis amigos, han visto la iniciativa de apagón al móvil durante 48 horas como algo apetecible. Os animo a todos a que decidáis que información llega a vosotros y cuál no traspasa vuestra piel.

Os deseo un día maravilloso.
Si os ha gustado la publicación, me encantaría que la compartieseis con aquellos a los que pueda interesarle.

Si queréis hacer comentarios, los contesto a diario.

¡Mil gracias por estar ahí! ¡Sois uno de mis motores!

jueves, 27 de febrero de 2014

Claves para ser felices.

Esta semana he visto una charla TED que me ha resultado realmente interesante, la charla lleva por título ¿Quieres ser feliz? Sé agradecido, del hermano David Steindl-Rast. 
El mensaje que este monje estudioso de diferentes religiones nos aporta, es muy sencillo de entender. Nos explica que no es posible ser feliz sin ser agradecido, y que al revés de lo que muchos pensamos, no somos agradecidos por ser felices, sino que gracias a que seamos agradecidos, obtendremos la felicidad. Estoy de acuerdo con él, y esto va al hilo de mi frase "Todo es perfecto", porque aunque de entrada nos encontremos con una situación complicada, o difícil de resolver, es perfecta, porque de ahí surgirá el aprendizaje que necesitamos para continuar adelante con nuestras vidas. 
El hermano David Steindl-Rast, lo explica de manera muy gráfica, cuando nos enseñaron a cruzar la calle, nos explicaron el proceso como Para, Mira y Actúa.


Para, vivimos en una sociedad de ritmo frenético, y me encuentro con muchas personas que se sienten culpables si están paradas, si no están siendo productivas. Considero que esto es una pandemia de nuestro tiempo, pero que tenemos que ir poniendo el tratamiento cada uno de nosotros. No todo es estar continuamente produciendo, necesitamos parar, además de para descansar, como es obvio para asimilar.  He oído muchas veces contar una anécdota de cuando yo iba a la guardería, la maestra nos dio a todos un papel con un círculo dibujado, un bote de pegamento de barra y un cuenco con lentejas. Todos los niños se pusieron corriendo a pegar lentejas en el círculo, que era lo que nos habían pedido. Debíamos tener 2-3 años, y era un círculo muy grande para rellenar de lentejas, por tanto, había que darse prisa por rellenarlo. Lo que extrañó a mi profesora es que mientras todos mis compañeros pegaban lentejas, yo estaba observando el cuenco, el papel, el pegamento, observaba todos los elementos, los tocaba, pero no emprendía ninguna acción que aparentemente me acercase a llenar de lentejas el círculo. Al cabo de un buen rato de observación, cogí el bote de pegamento, impregné todo el círculo del papel con aquel pegamento y volqué las lentejas encima. Sacudí el papel para que cayesen las que estaban sin pegar, y le entregué el trabajo a mi profesora. 


Mira, éste mira no sólo se realiza con los ojos, ahí entran todos nuestros sentidos, y nuestro intelecto, ingenio, creatividad, etc. En muchas ocasiones vamos por la vida tan metidos en nosotros mismos, que no somos conscientes de toda la información que nos llega a través del tacto, del gusto, del oído, y suele ser información valiosísima. 

Es desde el plano de la observación, que podemos agradecer las situaciones, de otra manera, esperamos  a que las cosas sucedan solas. Cuando realmente consideramos que todo es perfecto, porque aunque nos escueza, obtendremos un aprendizaje, es cuando realmente podemos ser felices. 

Actúa, una vez que hayas parado, hayas observado (en el sentido más amplio), tendrás la información suficiente para actuar en consecuencia y de la mejor manera para ti.

Cuando actuamos, actuamos, actuamos, no nos permitimos tiempo para parar, observar, oler, probar y poder así actuar desde la consciencia, con toda esa información que ahora obviamos.

¡Tómate todos los días tiempo para parar, observar y actuar!¡Recuerda, sólo desde el agradecimiento podemos ser felices!

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Puedes preguntarme todo aquello que te apetezca en tamaralosavan@gmail.com

Te deseo un día maravilloso,
Un abrazo inmenso,
Tamara


jueves, 20 de febrero de 2014

¿Cómo resolver tus problemas?


Llevo algún tiempo observando una sonrisa en mis interlocutores cuando pronuncio una frase, que he tomado conciencia que empleo con frecuencia. La frase que suscita estas sonrisas es "Es perfecto". Realmente me encuentro antes muchas situaciones, que para otros son complicadas, un problema, un obstáculo, y me sorprendo diciendo que es perfecto, y lo es, porque si aparece un obstáculo es porque necesito aprender algo de esa situación, que me ayudará a continuar evolucionando en mi vida. 
En determinadas ocasiones, me enfrento a algún contratiempo o situación difícil de solucionar, y mi primera pregunta es ¿Para qué está sucediendo esto? ¿Cuál es la enseñanza que puedo sacar de aquí? Hace algún tiempo, ante estas mismas situaciones, mi pregunta era más del tipo ¿por qué me está pasando esto (a mi)? Cuando pregunto para qué, obtengo el fin último, la enseñanza, el crecimiento, y de esa manera puedo afrontarlo desde la superación, sabiendo que como soy parte del problema, soy parte de la solución. El planteamiento de por qué nos lleva a colocarnos en el papel de Víctima , del que hablamos hace algunas semanas. Si soy una víctima, no puedo hacer nada para resolverlo, porque el problema no está en mi, ni conmigo, es externo. La única manera de poder resolver el problema es siendo parte de la solución. 
Como dice Fredy Kofman en su maravilloso vídeo "Vida, Libertad y Conciencia", es habitual este tipo de comportamiento en los niños. Las cosas se caen solas, los juguetes se rompen solos, las chaquetas se pierden solas, etc. es en este caso en el que no somos parte del problema (ha sucedido solo) y por tanto, tampoco somos parte de la solución. Si el vaso de agua se cayó solo, no hay nada que yo hubiese podido hacer para evitar que se cayese. Si el vaso lo he tirado yo (de manera accidental) al darle un golpe con mi codo, puedo estar más atenta la próxima vez, y evitar así que se caiga.



Hoy os invito (aunque suene un poco extraño) a que os convirtáis en parte de vuestros problemas, así es probable que podáis ser parte de la solución. Al hilo de la publicación de la semana pasada, si estoy buscando trabajo desde el planteamiento de que debido a la crisis, el mercado laboral está muy mal, no soy parte del problema, porque los problemas son la crisis y cómo está el mercado laboral. Si estoy buscando trabajo, desde el prisma de que es posible generar ingresos de diferentes maneras, que se producen contrataciones laborales a diario, y de que yo puedo hacer algo más o diferente para conseguirlo, abro el abanico de posibilidades, cambio la perspectiva, y así es más sencillo que tenga un trabajo que produzca unos rendimientos, ya sea mediante autoempleo, con contrato laboral, colaboración o cualquier sistema que se nos ocurra, pero en este caso, el problema ya no está fuera, sino que yo puedo hacer cosas diferentes a las que estoy haciendo para cambiar la situación. 
Este planteamiento está muy relacionado con la Responsabilidad, de la que también hemos hablado en otras ocasiones, si tomo las riendas de mi vida, no necesitaré echar la culpa a nada ni a nadie, porque de mí depende cambiar mi vida. 

¡Seamos parte de nuestros problemas, y así seremos parte de la solución!

Te recuerdo que puedes contactar conmigo a través del correo tamaralosavan@gmail.com o dejando comentarios en la publicación, que contesto a diario. 
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Te deseo un día maravilloso,
Un abrazo,
Tamara 

jueves, 6 de febrero de 2014

¿Qué es coaching?


Son muchos los que últimamente me preguntáis qué es eso del coaching, y me he dado cuenta de que hay algunos errores en cuanto al concepto. En el paragüas de coaching caben muchas cosas, sin embargo voy a intentar dar una definición y explicar qué es para mí esta manera de vivir. 
Inicialmente paso a dar las definiciones de las principales asociaciones nacionales e internacionales de coaching.

Según ICF (International Coach Federation), "El coaching profesional consiste en una relación profesional continuada que ayuda a obtener resultado extraordinarios en la vida, profesión, empresa o negocios de las personas. Mediante el proceso de coaching el cliente profundiza en su conocimiento, aumenta su rendimiento y mejora su calidad de vida."

Según ASESCO (Asociación Española de Coaching), "El coaching profesional es un proceso de entrenamiento personalizado y confidencial mediante un gran conjunto de herramientas que ayudan a cubrir el vacío existente entre donde una persona está ahora y donde se desea estar. 

Jonh Withmore, uno de los pioneros en esta metodología, define el coaching de la siguiente manera: "Consiste en ayudar a alguien a pensar por sí mismo, a encontrar sus respuestas, a descubrir dentro de sí su potencial, su camino al éxito... sea en los negocios, en las relaciones personales, en el arte, en el deporte, en el trabajo..."

Una vez que hemos aterrizado en el concepto, definiré lo que es para mí, y lo hago porque todas estas definiciones son perfectas, pero como coach, cada uno tenemos nuestro estilo personal. Como primera distinción lo haremos entre coaching personal y ejecutivo, el personal es aquel proceso que se realiza con una persona de manera privada, es decir, alguien quiere alcanzar una determinada meta y te contrata para realizar el proceso. En el ejecutivo, también se trabaja con personas, pero es la empresa la que te contrata para realizar un proceso con su personal, en muchos casos, los procesos de coaching se realizan a los ejecutivos. También existen categorías tales como el coaching deportivo, utilizado por deportistas, coaching de equipos, pueden ser deportivos, empresariales, o cualquier grupo de personas constituido como equipo que buscan trabajar por un objetivo común. Otra de las categorías sería el coaching educativo, que trabaja en el ámbito escolar, etc. 

Para mí el coaching es un estilo de vida, consistente en responsabilizarnos de nuestra vida, de nuestras decisiones y del rumbo que elegimos en cada momento. En el proceso de coaching, que en mi caso, tiene una duración de entre ocho y doce sesiones, con una periodicidad semanal, quincenal y con una duración de alrededor de 90 minutos, mi labor es la de acompañar a mi cliente a que tome conciencia, a que descubra qué cosas está haciendo y cuáles está dejando de hacer, de manera consciente o inconsciente que le acercan o alejan de sus objetivos, también es acompañarle en el proceso de descubrimiento de sus opciones, sus intereses, sus talentos y mediante preguntas descubrir qué es lo que quiere, y de qué manera quiere emprender acciones para conseguirlo. 
En un proceso de coaching, es de vital importancia que el cliente esté comprometido, que se responsabilice de su vida.

Resumiendo, el coach va realizando preguntas que ayudan al cliente a tomar conciencia de cuál es su estado actual, y cuál es su estado deseado, para ello el coachee descubre que potencialidades que ya tiene puede utilizar a su favor, y cuáles podría mejorar para conseguirlo. En este proceso, el cliente va consiguiendo metas intermedias gracias a su plan de acción. Yo como coach, no le digo al cliente lo que tiene que hacer, lo descubre y decide actuar en consecuencia. 

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¡Estoy encantada de recibir y contestar vuestros comentarios y preguntas!
¡Os deseo un día maravilloso!
¡Un abrazo!
Tamara




jueves, 30 de enero de 2014

Consciente VS Inconsciente




Llevo prácticamente toda mi vida tomando mis decisiones de manera mental, buscando pros y contras, analizando y decidiendo a mi entender, de manera consciente. Mientras he tomado las decisiones y he elegido mis caminos de esa manera, ni siquiera me planteaba que hubiese otra opción, no solía pensar en el inconsciente, y cuando lo hacía solía pensar en algo tenebroso, que en ocasiones nos juega malas pasadas. Sin embargo, gracias a lo que he ido aprendiendo últimamente, se que el inconsciente es mucho más que tinieblas.
No he encontrado un consenso numérico, pero las cifras hablan por si solas, el inconsciente procesa unos once millones bits de información frente al consciente, que no llega a los 50 bits por segundo. Con esas cifras, parece interesante asumir que una parte importante de nosotros no es consciente, sino que viene determinado por ese inconsciente. 

El inconsciente se encarga de procesar la información que recibimos, gracias a toda la información que capta, tenemos una visión de la realidad, porque si tuviésemos que percibir la realidad desde la parte consciente, a la velocidad que hemos visto que recibe la información, tardaríamos una eternidad...

¿De qué manera tomamos nuestras decisiones?
Aun cuando la decisión es consciente, por ejemplo, iré al gimnasio tres días a la semana, el consciente nos lleva a la recepción del gimnasio a pedir información y pagar la matrícula, pero el que ha decidido de antemano para qué es bueno para nosotros ir gimnasio, qué nos aportará, y si realmente vamos a hacerlo o no, es el inconsciente. Me gusta decir que es un poco juguetón, porque le gusta tomar las decisiones y que parezca que estamos siendo nosotros desde la consciencia. 
Parece obvio que aunque hable de estas dos partes de manera separada, no lo están, forman parte de nosotros de manera intrínseca. 
La buena noticia, es que estos programas que llevamos instalados en el inconsciente, se pueden modificar a nuestro antojo para que funcionen a nuestro favor. 

Como es costumbre, estoy a vuestra disposición para aclarar esta u otras cuestiones.

Os deseo un día maravilloso.
Un fuerte abrazo,
Tamara

jueves, 23 de enero de 2014

El Para Qué de nuestros objetivos


En numerosas ocasiones, consideramos que seremos más felices cuando tengamos pareja, cuando tengamos hijos, cuando consigamos un ascenso en nuestro trabajo, cuando estemos de vacaciones, cuando, cuando, cuando...
También nos ocurre que cuando conseguimos aquello que teóricamente nos va a hacer felices, no lo somos, o al menos no del todo. Considero fundamental que nos hagamos la pregunta ¿Para qué? antes de comenzar a trabajar con el objetivo. Por ejemplo, si hemos decidido que seremos felices cuando tengamos un hijo, la pregunta es ¿para qué quiero tener un hijo? la respuesta a esta cuestión es absolutamente personal, y cada uno querrá tener un hijo para obtener unos beneficios. Una posible respuesta podría ser: para obtener el fruto del amor entre mi pareja y yo, para sentirme útil en el papel de cuidadora, educadora, para dejar un legado, para sentirme realizada como mujer, para sentir el embarazo, el parto, la lactancia, etc. 
En cada respuesta, yo seguiría preguntando ¿para qué? De manera que sería algo así:
(P) ¿Para qué quieres obtener el fruto del amor entre tu pareja y tu? 
(R) Para engendrar una maravillosa persona desde el amor. 
(P)¿Para qué quieres engendrar una maravillosa persona desde el amor? 
(R) Para que mi hijo se sienta absolutamente deseado y querido.
(P) ¿Para qué quieres que tu hijo se sienta absolutamente deseado y querido?
(R) Para que se se sienta maravilloso, único y perfecto.
(P) ¿Para qué quieres que tu hijo se sienta maravilloso, único y perfecto?
(R) Para que sea feliz.
Preguntaría en el resto de opciones, porque gracias a estas preguntas, descubrimos la verdadera intención de nuestras acciones, del razonamiento que damos en primera instancia, en muchas ocasiones, aparecen necesidades diferentes, que pretendemos cubrir.
Es importante, no sólo conocer cuáles son las motivaciones que nos llevan a querer alcanzar determinados objetivos, sino también plantear si podemos cubrir esas necesidades desde otras acciones u objetivos, de manera que si por el motivo que sea, no podemos alcanzar ese objetivo, podamos conseguir cubrir esa necesidad desde otro lugar. Por ejemplo, alguien que quiere ascender en su puesto de trabajo, y las motivaciones que le llevan a eso, son las de reconocimiento, mejora salarial, etc. a lo mejor llega a la conclusión de que el ascenso no depende sólo de él, pero que quiere escribir un libro, que le aportará ese reconocimiento social que quiere y además le aportará unos ingresos. 
La buena noticia, es que podemos cubrir nuestras necesidades desde diferentes objetivos, no por no conseguir un objetivo, significa que tengamos que renunciar a obtener el beneficio que deseamos. 

Os invito a preguntaros el para qué de vuestros deseos...

Como siempre, estoy a vuestra disposición por si necesitáis aclarar algún concepto.

Os deseo el día más maravilloso posible.
Un abrazo,
Tamara 

jueves, 16 de enero de 2014

Las Creencias


Vivimos en base a un sistema operativo que está instalado en nuestra mente, y aunque no seamos del todo conscientes de con qué programa operamos, todos lo hacemos en base a esos condicionantes instalados. La buena noticia, es que esa programación, podemos modificarla, para ello lo primero que necesitamos es tomar conciencia de cuáles son los parámetros del programa que tenemos instalado.
Según diversos autores, la mayoría de las creencias que tenemos instaladas, se archivan en nuestro disco duro antes de los siete años, y van asociadas a una determinada emoción; cuanto más intensa haya sido la emoción en el momento de la instauración de la creencia, más arraigada está, y para poder cambiarla es necesario sustituirla por otra que también tenga una fuerte carga emocional. 
En ocasiones, nos quejamos porque nuestro nivel económico ronda con demasiada frecuencia "llegar a fin de mes", y a veces decimos, me gustaría tener más dinero, ir más desahogado... sin embargo, es muy probable que en nuestro programa haya creencias del tipo: "el dinero corrompe", "el dinero no da la felicidad", "el dinero es sucio" o cualquier otra variante en este sentido en relación con el dinero. Aunque nosotros de manera consciente pensemos que queremos más dinero, para "darle la razón a las creencias que tenemos instaladas", haremos todo lo posible por boicotear el hecho de tener más dinero. En contrapartida, podemos tener creencias relacionadas con el dinero tales como "el dinero viene a mi con facilidad", "merezco tener una economía saneada", "agradezco al dinero que me permite seguir formándome", etc.
En determinadas ocasiones, cuando tomamos conciencia de una creencia que está operando en nosotros, nos damos cuenta de que esa creencia no es nuestra, aunque la tengamos instalada, en muchas ocasiones se trata de una creencia familiar, que nuestros padres también heredaron, y que se va pasando generación tras generación como si fuese la única opción posible, teniendo en cuenta además, que pocos se plantean cuáles son sus creencias, o lo que están transmitiendo a sus hijos.
Después de hacer el análisis de creencias que tenía instaladas, me he encontrado con que algunas de ellas, fueron vitales hace muchos años, para la supervivencia de mis abuelos, bisabuelos, etc. sin embargo, hemos continuado con ellas hasta hoy, simplemente porque no habíamos parado un momento a pensar sobre ello. Otras de las creencias, siguen estando en uso, y quiero mantenerlas.
Para poder decidir si queremos continuar con una creencia o no, la primera pregunta es ¿me limita o me potencia? Parece claro que si me limita, puedo modificarla por una que me potencie, y aquellas que me potencian, las mantendré para que sigan trabajando en mi beneficio.

Estoy a vuestra disposición para todos aquellos que queráis hacer trabajo con vuestras creencias.

Deseo que tengáis el mejor día posible.
Un abrazo,
Tamara Losada

tamaralosavan@gmail.com

jueves, 9 de enero de 2014

Victimismo VS Elección Responsable



A mi entender, existen dos grandes maneras de asumir nuestra vida, desde el victimismo o desde la responsabilidad. En ocasiones todos nos hemos encontrado en uno de los dos sistemas de vida. Cuando operamos desde el victimismo, la posición es que el exterior es el único responsable de solucionar nuestros problemas, o de proporcionarnos aquello que anhelamos. En este momento de crisis económica, pero yo diría crisis de ánimo, son muchos los que esperan a que la situación mejore para encontrar trabajo, para comprarse una casa, para hacer cualquier cambio en su vida, que parece desean hacer, pero el exterior les da indicadores de que no es el mejor momento. En ocasiones, desde esta manera de pensar, tendemos a culpabilizar al entorno de aquello que nos sucede o no, lo que tenemos o deseamos, lo que nos pasa, etc. Frases como "el día que mi pareja me envíe flores al trabajo, seré feliz", la frase es un poco exagerada, pero deja ver un comportamiento que algunas veces utilizamos. Desde la responsabilidad y el poder de elección, pregunto ¿le has dicho alguna vez a tu pareja lo feliz que te haría que te enviase flores al trabajo? ¿Sabe tu pareja que te gusta que te regalen flores? ¿Qué es lo que sentirías al recibir ese regalo? ¿Es algo que sólo puedes sentir si te envían flores, o tienes alguna manera más de sentirte así? 
Desde el lado de la elección responsable, las decisiones ya no se toman ni desde el exterior ni en base a éste, pasamos a un momento de egocentrismo bien entendido. Yo decido qué es lo que me gusta, a qué quiero dedicar mi vida, con quién quiero estar, dónde quiero vivir, y me pongo en marcha para conseguirlo, si lo que me gusta es ver todos los días un jarrón de flores en la mesa del despacho mientras trabajo, tengo varias opciones, una de ellas es ir y comprarme el ramo que más me guste y disfrutar de el, tanto tiempo como duren las flores, claro que también puedo decírselo a mi pareja, a mi padre, a mi hermana, a quien yo quiera, pero tendré que especificarle también qué flores son las que más me gustan, no sea que decida regalarme claveles, y yo esté esperando girasoles, porque otra vez puedo caer en el victimismo de por qué yo, con lo fácil que era regalarme girasoles y van y me regalan claveles. Por tanto, desde la elección responsable, tomamos una decisión y no nos paramos a esperar a que el "mundo" nos lo brinde, sino que nos ponemos en marcha, engrasamos toda nuestra maquinaria, buscamos todos aquellos recursos que nos puedan hacer falta y vamos derechos hacia nuestro objetivo.
Cuando comienzas a vivir desde el plano de la elección y ves a otras personas continuar sentadas en su victimismo, tienes la necesidad de que todo el mundo tome las riendas de tu vida, de la misma manera que has hecho tú, porque a tí te ha funcionado y piensas que de esa manera el resto estará mejor, será más feliz, sin embargo, no tenemos derecho a querer "salvar" a nadie. Podemos poner toda la información que tenemos a disposición de los demás, explicar cómo estamos haciendo las cosas, pero no estamos en un escalón superior que nos permita decidir sobre la vida de otros, de la misma manera que nadie puede decidir sobre la nuestra. Si una persona opera desde el victimismo, conoce que hay otras maneras de funcionar, y aun así decide seguir en ese estado, no somos nadie para decidir lo contrario, demostramos mucho más respeto hacia esa persona si le permitimos que continúe allí donde quiere, quizá no es su momento, casi seguro que obtiene unos beneficios asociados a esa manera de funcionar, tales como que determinadas personas estén más pendientes de ella, la protegan, cuiden, etc., y no somos nosotros quienes para decidir si el precio que está pagando es elevado, ese cálculo sólo lo puede realizar cada uno.
Así pues, os invito a que probéis a tomar las elecciones de vuestra vida de manera responsable, si es eso lo que deseáis en este momento, sino continuad como hasta ahora.

Si quieres que aclare algo de lo que lo escribo, o te apetece tener más información al respecto, no dudes en escribirme a través de los comentarios o a mi dirección de correo electrónico tamaralosavan@gmail.com

Un abrazo inmenso,
Deseo para ti el mejor presente y futuro que puedas desear.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Despedida del 2013 y Bienvenida al 2014



 

Es habitual en estas fechas hacer valoración del año que dejamos e iniciar propósitos para el año nuevo.  Comparto con vosotros mi resumen de año, y si os sirve, os invito a que hagáis lo mismo.

El 2013, el año en que nací por segunda vez, esta vez a la consciencia y conciencia.

Agradezco inmensamente al 2013 lo que tenía preparado para mí. Un ratito antes de tomarme las uvas y hacer mi ritual anual de introducir una sortija de oro en la copa de cava, dije en voz alta que el año que empezaba, sería un año fundamental para mí, me traería cosas importantes, y así ha sido. 
Agradezco tener una familia como la que tengo, es perfecta para mi, porque es la mía.
Agradezco especialmente mis dos hijos, que son perfectos, con sus luces y sus sombras, y son  mis pequeños grandes superhéroes. Agradezco que ellos sacan mi mejor versión, que me ayudan a conectarme con mi niña interior, esa que tiene una gran capacidad imaginativa, perseverancia, constancia, pocos prejuicios, no cree en los imposibles, piensa que somos creadores de nuestra realidad, es feliz y disfruta de las pequeñas cosas.
Agradezco mi estado de salud, aún habiendo pasado unos meses de intenso dolor de cabeza, porque gracias a ese dolor de cabeza constante entendí que debía parar, que debía escuchar a mi cuerpo, que el dolor no era sino el último testigo de muchos que se habían ido encendiendo para dar la voz de alarma, y que no había escuchado, no había interpretado, pero que traían un mensaje fundamental para mí.
Agradezco mi inquietud, porque gracias a ella, unida a mi proactividad, he encontrado mis maravillosos zapatos, esos que son únicos, perfectos para mí.
Agradezco el apoyo que me han brindado aquellos que me quieren, que en ocasiones han creído más en mí que yo misma.
Agradezco la gran oportunidad que he tenido de crecer como persona, de mejorar mi producto final, de conectarme con mi ser más esencial, de ser más auténtica, más yo.
Agradezco tener esas personas a mi lado que tanto me dan, de las que tanto aprendo.
Agradezco haber encontrado mi propósito vital, mi camino con corazón, el para qué de mi vida.
Agradezco estar ayudando a otras personas en la búsqueda de su camino, agradezco estar pudiendo ser el espejo para su crecimiento.
Agradezco lo que me aporta mi situación económica, que está siendo un impulsor para hacer aquello que deseo.
Agradezco los baches del camino, porque gracias a ellos he aprendido cosas, que de otra manera no hubiese sido posible.
Agradezco mi espíritu positivo, optimismo, porque gracias a el, puedo ver otras realidades.
Agradezco las enseñanzas de profesores y mentores.
Agradezco la salud de mi familia, aun con los baches de este año, porque de ellos hemos salido fortalecidos y con grandes enseñanzas.

Os invito a que agradezcáis al 2013 todo aquello que os ha traído o que os ha mantenido de años anteriores, así como a hacerle las peticiones al 2014 de todo aquello que queráis que os traiga, vuestro compromiso en hacer algo diferente a lo que hacéis hasta ahora, si lo que queréis es obtener resultados diferentes.

Para el 2014, creo que caben dos posibilidades, los que ya hemos descubierto nuestro propósito vital, debemos pedir poder llevar ese propósito a término, vivir en base a el, ser consecuentes y coherentes con ese cometido que tenemos reservado sólo para nosotros. A los que aún no lo habéis descubierto, os sugiero que le pidáis al año nuevo que os permita descubrir ese camino con corazón que os está esperando, que es único, hecho a vuestra medida y que hará que vuestra vida tome sentido de manera global. En el momento en el que se nos revela ese propósito, todo adquiere un sentido mágico, toma forma, todo cobra sentido, los momentos más duros también nos traen una enseñanza que sirve ahora para poder ayudar y acompañar a otros.

Deseo que os permitáis disfrutar de ese maravilloso año que ahora comienza y en el que somos los protagonistas 365, que no admitáis papeles secundarios en la película de vuestra vida.

Mil gracias por estar conmigo.
Un inmenso abrazo.
Tamara





jueves, 19 de diciembre de 2013

La Responsabilidad



¿Qué es la Responsabilidad?

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Responsabilidad es:
1. f. Cualidad de responsable
2. f. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legar.
3. f. Cargo u obligación moral que resulta para que alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.
4. Der. Capacidad existente en todo sujeto activo de reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.


La responsabilidad es todo esto que dice el diccionario, pero es mucho más. Podemos identificar responsabilidad como la habilidad para responder. Continuamente recibimos estímulos del exterior, ahora depende de nosotros qué es lo que hacemos con esos estímulos. El día que yo aprendí esto, mi vida cambió de manera radical. ¡Ahora mi vida depende de mí! Ya no tengo que esperar a que otros hagan aquello que yo suponía debían hacer.
Cuando señalamos y culpabilizamos a otros sobre todo aquello que deberían hacer para hacernos más felices, estamos dejando de ver qué es eso que nosotros podríamos hacer para lograrlo. Hay un ejercicio que es bastante revelador, cuando señalamos a otro por aquello que nos molesta, lo hacemos con el dedo índice (el de señalar), en ese gesto, hay un dedo que señala a otro, pero si nos fijamos bien, hay tres que nos señalan a nosotros, el corazón, el anular y el meñique. Para mí, el significado de esos tres es ¿qué estoy dejando de hacer, qué podría hacer de otra manera? Si dejo mi felicidad en manos de otros y pienso, seré feliz cuando mi jefe me trate mejor, me valore más, cuando se acabe la crisis, cuando encuentre trabajo, cuando mi pareja me haga feliz, cuando mis hijos recojan y un largo etcétera de situaciones en las que podemos pensar que nuestra vida, depende de los demás. En esas situaciones, es seguro de que hay una parte que depende de mí, qué es lo que estoy dejando de hacer, o qué podría hacer de otro modo. Somos muchos los que hemos vivido durante años dejando nuestra felicidad en manos del resto, y en mi caso, desde que el mando de mi vida lo tengo yo ¡todo ha cambiado!
He escuchado decir que somos dioses, entendido como que somos nosotros quienes creamos nuestra realidad.
Conozco bastantes casos en los que la persona vive instalada en el victimismo, con frases como, no podré encontrar trabajo, la cosa está muy mal, esto es lo que me ha tocado, no depende de mí, yo no tengo suerte... En todos los casos, depende de nuestra actitud, si estoy en paro, y no encuentro trabajo, es seguro que puedo hacer algo más para encontrarlo, quizá tenga que ampliar mis fronteras, valorar las condiciones económicas, emprender... pero sólo depende de cada uno de nosotros si nos levantamos pensando que no podemos hacer nada o que el mundo está a nuestro servicio, para ayudarnos a conseguir aquello que tanto queremos. Con esto quiero decir que una gran responsabilidad, supone un gran poder.

¡Toma las riendas de tu vida! ¡Sólo depende de ti!





jueves, 12 de diciembre de 2013

1, 2, 3, ¡Comenzamos!

Hace algún tiempo que andaba buscando mi camino, sabía que donde estaba no quería estar, pero no sabía dónde quería ir.
Una de mis características es la proactividad, es por eso que busqué mi camino en empleos de toda índole y condición, pero ninguno me satisfacía, en algunos estaba razonablemente bien, pero ninguno de ellos me hacía vibrar.
Hace algún tiempo descubrí el coaching, fue un congreso de fin de semana, el sábado estaba radiante, eufórica, notaba como todo mi ser se erizaba, pasé el día en un estado constante de emoción. Sentí que  ahora sí que estaba en mi lugar, donde quería estar. El coaching era aquello que tanto tiempo llevaba buscando. No sabía a qué me dedicaría ni de qué manera el coaching podía integrarse en mi vida. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar, el domingo descubrí mi PARA QUÉ, el propósito de mi vida, y curiosamente todo empezó a encajar... Algunos temas que hasta ahora me habían limitado tenían un propósito vital, y eran necesarios para poder desempeñar mi cometido. La sensación es algo así como que era necesario vivir todo lo que había vivido hasta este momento, algunas cosas tremendamente dolorosas, para poder cumplir ese cometido. Como si llevase treinta y tres años preparándome para mi gran debut, ahora estaba segura.
He preparado un cuento que explica cómo me sentí y me siento hoy:
Llegué a este mundo un caluroso día de Agosto de hace más de treinta años. Durante algunos meses, mis pies estuvieron descalzos, en ocasiones, con calcetines o patucos, unos meses más tarde, quizá 12 meses después, comencé a dar mis primeros pasitos, para eso mis padres gastaron más de lo que tenían para que los zapatos cumpliesen todas las normas pediátricas de la época, que fuesen ergonómicos, ni muy duros ni muy blandos, que transpirasen y un largo etcétera de condiciones. Efectivamente, comencé a andar, tiempo más tarde a saltar, a correr, y durante todo este tiempo, llevaba zapatos, los mejores en cada momento, los que más se adaptaban a mis necesidades... Con unos cinco años, tuve que comenzar a llevar botas ortopédicas, tenía los pies planos, y esa era la mejor solución para corregirlo. No eran nada estéticas, y menos si eras como la ratita presumida (que era el caso). Sin embargo, era un tema de salud, y no había nada que objetar, las botas ortopédicas eran lo mejor para mí. Años más tarde, como con ocho años, el podólogo decidió que ya no era necesario que siguiese utilizando aquellas botas, que ya me podía calzar normalmente. Todavía recuerdo aquella tarde en la zapatería ¡había tantos zapatos! ¡eran tan bonitos!... Mi madre cuenta que me probé todos los zapatos, sandalias y demás calzado de la tienda, me gustaban todos, no sabía cuál elegir... Ya no eran botas de color negro o azul marino, ahora había zapatos, sandalias, de mil colores, con flores, sin flores, con calados, lisos... ¡menudo lío! Así han ido pasando los años, y he ido calzándome, cada una de las compras de zapatos ha tenido una motivación diferente, en ocasiones lo importante es que fuesen cómodos, otras que fuesen bonitos, ir a la moda, que tuviesen tacón, cuña... Sin embargo, el día que descubrí mi para qué, sentí que tenía los zapatos más bonitos del mundo, aquellos que no me rozaban en ningún sitio, que no me quedaban un poco grandes, ni un poco pequeños, aquellos que alguien había diseñado ¡Sólo para mí! Con estos zapatos puedo bailar, saltar, correr...
Creo que hay gente que se pasa la vida comprando zapatos, pero no encuentra los suyos, en ocasiones porque no los busca, porque no sabe que existen... hoy quiero invitaos a todos a que si aún no tenéis vuestros zapatos especiales, los busquéis porque es la sensación más maravillosa del mundo.

El objetivo de este blog es ir dando información que a mi me ha servido para que todos podáis encontrar esos zapatos.

Os deseo el día más maravilloso que podáis imaginar.

Un fortísimo abrazo,
Tamara