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jueves, 13 de marzo de 2014

¿Cómo actuar ante los estímulos externos?


Me encuentro en un momento de producción creativa, estoy preparando varias cositas, que en breve os pondré explicar, y hoy lo que quiero contaos es una reflexión inducida por mi amiga la bloguera Marisa Campillo, en su blog, la entrada se llama Qué es la infoxicación y cómo evitarla. Al leerlo, me di cuenta de que estoy sometida continuamente a inputs del exterior con exceso de información
Como explicaba en el post Claves para ser felices, esta vez necesitaba hacer lo mismo que hago antes de cruzar la calle. Parar, observar y actuar. Algunos ya sabéis que este fin de semana he decidido hacer una desintoxicación mediática, apagué el móvil el viernes por la noche y no lo encendí hasta el lunes por la mañana, no encendí el ordenador ni ningún artilugio informante durante todo el fin de semana. 
Me he sentido genial, no he tenido necesidad de conectarme, y cuando en algún momento me acordaba del teléfono, del correo, de facebook, etc. pensaba, ¡no hay nada que no pueda esperar al lunes! Efectivamente, el lunes lo encendí y no había habido ninguna catástrofe, algún que otro whatassp, el correo por gestionar, y poco más. 
Lo que he descubierto, es que para poder crear, a veces necesitas ojear cosas relacionadas con lo que quieres hacer, porque como decía Edward de Bono, se genera pensamiento lateral, te aportan inspiración, etc. Sin embargo, en este momento, que sé muy bien qué es lo que quiero generar, los estímulos externos, llegan a molestarme porque me distraen de ese lugar en el que estoy fluyendo, estoy creando de una manera natural... 
Teniendo esto en cuenta, estoy realizando determinadas modificaciones en mis comportamientos habituales, tales como que pongo el teléfono en silencio y en ocasiones ni lo saco del bolso, para poder dedicar el tiempo que quiero a esa tarea de creación. Por tanto, ahora le dedico momentos muy concretos del día a revisar el correo, mirar las redes sociales, etc. 
Según mi filosofía de vida actual, como yo soy la responsable de la misma, también me responsabilizo de qué impacto generan los estímulos en mi. Ya hace varios meses que no veo la televisión, y verla encendida me produce una ligera sensación de malestar, porque aunque yo antes la veía un rato por la noche, me parece un elemento que ayuda a doblegar voluntades, todo el tiempo que estás enchufado delante de ella, no estás pensando en tu vida ni que quieres hacer con ella, por tanto estás dentro del mundo que otros han preparado para el gran público.
Por tanto, yo voy a decidir cuáles son los estímulos mediáticos que dejo penetrar en mi vida y en qué momentos del día. Me consta que algunos de mis amigos, han visto la iniciativa de apagón al móvil durante 48 horas como algo apetecible. Os animo a todos a que decidáis que información llega a vosotros y cuál no traspasa vuestra piel.

Os deseo un día maravilloso.
Si os ha gustado la publicación, me encantaría que la compartieseis con aquellos a los que pueda interesarle.

Si queréis hacer comentarios, los contesto a diario.

¡Mil gracias por estar ahí! ¡Sois uno de mis motores!

jueves, 27 de febrero de 2014

Claves para ser felices.

Esta semana he visto una charla TED que me ha resultado realmente interesante, la charla lleva por título ¿Quieres ser feliz? Sé agradecido, del hermano David Steindl-Rast. 
El mensaje que este monje estudioso de diferentes religiones nos aporta, es muy sencillo de entender. Nos explica que no es posible ser feliz sin ser agradecido, y que al revés de lo que muchos pensamos, no somos agradecidos por ser felices, sino que gracias a que seamos agradecidos, obtendremos la felicidad. Estoy de acuerdo con él, y esto va al hilo de mi frase "Todo es perfecto", porque aunque de entrada nos encontremos con una situación complicada, o difícil de resolver, es perfecta, porque de ahí surgirá el aprendizaje que necesitamos para continuar adelante con nuestras vidas. 
El hermano David Steindl-Rast, lo explica de manera muy gráfica, cuando nos enseñaron a cruzar la calle, nos explicaron el proceso como Para, Mira y Actúa.


Para, vivimos en una sociedad de ritmo frenético, y me encuentro con muchas personas que se sienten culpables si están paradas, si no están siendo productivas. Considero que esto es una pandemia de nuestro tiempo, pero que tenemos que ir poniendo el tratamiento cada uno de nosotros. No todo es estar continuamente produciendo, necesitamos parar, además de para descansar, como es obvio para asimilar.  He oído muchas veces contar una anécdota de cuando yo iba a la guardería, la maestra nos dio a todos un papel con un círculo dibujado, un bote de pegamento de barra y un cuenco con lentejas. Todos los niños se pusieron corriendo a pegar lentejas en el círculo, que era lo que nos habían pedido. Debíamos tener 2-3 años, y era un círculo muy grande para rellenar de lentejas, por tanto, había que darse prisa por rellenarlo. Lo que extrañó a mi profesora es que mientras todos mis compañeros pegaban lentejas, yo estaba observando el cuenco, el papel, el pegamento, observaba todos los elementos, los tocaba, pero no emprendía ninguna acción que aparentemente me acercase a llenar de lentejas el círculo. Al cabo de un buen rato de observación, cogí el bote de pegamento, impregné todo el círculo del papel con aquel pegamento y volqué las lentejas encima. Sacudí el papel para que cayesen las que estaban sin pegar, y le entregué el trabajo a mi profesora. 


Mira, éste mira no sólo se realiza con los ojos, ahí entran todos nuestros sentidos, y nuestro intelecto, ingenio, creatividad, etc. En muchas ocasiones vamos por la vida tan metidos en nosotros mismos, que no somos conscientes de toda la información que nos llega a través del tacto, del gusto, del oído, y suele ser información valiosísima. 

Es desde el plano de la observación, que podemos agradecer las situaciones, de otra manera, esperamos  a que las cosas sucedan solas. Cuando realmente consideramos que todo es perfecto, porque aunque nos escueza, obtendremos un aprendizaje, es cuando realmente podemos ser felices. 

Actúa, una vez que hayas parado, hayas observado (en el sentido más amplio), tendrás la información suficiente para actuar en consecuencia y de la mejor manera para ti.

Cuando actuamos, actuamos, actuamos, no nos permitimos tiempo para parar, observar, oler, probar y poder así actuar desde la consciencia, con toda esa información que ahora obviamos.

¡Tómate todos los días tiempo para parar, observar y actuar!¡Recuerda, sólo desde el agradecimiento podemos ser felices!

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Te deseo un día maravilloso,
Un abrazo inmenso,
Tamara


jueves, 20 de febrero de 2014

¿Cómo resolver tus problemas?


Llevo algún tiempo observando una sonrisa en mis interlocutores cuando pronuncio una frase, que he tomado conciencia que empleo con frecuencia. La frase que suscita estas sonrisas es "Es perfecto". Realmente me encuentro antes muchas situaciones, que para otros son complicadas, un problema, un obstáculo, y me sorprendo diciendo que es perfecto, y lo es, porque si aparece un obstáculo es porque necesito aprender algo de esa situación, que me ayudará a continuar evolucionando en mi vida. 
En determinadas ocasiones, me enfrento a algún contratiempo o situación difícil de solucionar, y mi primera pregunta es ¿Para qué está sucediendo esto? ¿Cuál es la enseñanza que puedo sacar de aquí? Hace algún tiempo, ante estas mismas situaciones, mi pregunta era más del tipo ¿por qué me está pasando esto (a mi)? Cuando pregunto para qué, obtengo el fin último, la enseñanza, el crecimiento, y de esa manera puedo afrontarlo desde la superación, sabiendo que como soy parte del problema, soy parte de la solución. El planteamiento de por qué nos lleva a colocarnos en el papel de Víctima , del que hablamos hace algunas semanas. Si soy una víctima, no puedo hacer nada para resolverlo, porque el problema no está en mi, ni conmigo, es externo. La única manera de poder resolver el problema es siendo parte de la solución. 
Como dice Fredy Kofman en su maravilloso vídeo "Vida, Libertad y Conciencia", es habitual este tipo de comportamiento en los niños. Las cosas se caen solas, los juguetes se rompen solos, las chaquetas se pierden solas, etc. es en este caso en el que no somos parte del problema (ha sucedido solo) y por tanto, tampoco somos parte de la solución. Si el vaso de agua se cayó solo, no hay nada que yo hubiese podido hacer para evitar que se cayese. Si el vaso lo he tirado yo (de manera accidental) al darle un golpe con mi codo, puedo estar más atenta la próxima vez, y evitar así que se caiga.



Hoy os invito (aunque suene un poco extraño) a que os convirtáis en parte de vuestros problemas, así es probable que podáis ser parte de la solución. Al hilo de la publicación de la semana pasada, si estoy buscando trabajo desde el planteamiento de que debido a la crisis, el mercado laboral está muy mal, no soy parte del problema, porque los problemas son la crisis y cómo está el mercado laboral. Si estoy buscando trabajo, desde el prisma de que es posible generar ingresos de diferentes maneras, que se producen contrataciones laborales a diario, y de que yo puedo hacer algo más o diferente para conseguirlo, abro el abanico de posibilidades, cambio la perspectiva, y así es más sencillo que tenga un trabajo que produzca unos rendimientos, ya sea mediante autoempleo, con contrato laboral, colaboración o cualquier sistema que se nos ocurra, pero en este caso, el problema ya no está fuera, sino que yo puedo hacer cosas diferentes a las que estoy haciendo para cambiar la situación. 
Este planteamiento está muy relacionado con la Responsabilidad, de la que también hemos hablado en otras ocasiones, si tomo las riendas de mi vida, no necesitaré echar la culpa a nada ni a nadie, porque de mí depende cambiar mi vida. 

¡Seamos parte de nuestros problemas, y así seremos parte de la solución!

Te recuerdo que puedes contactar conmigo a través del correo tamaralosavan@gmail.com o dejando comentarios en la publicación, que contesto a diario. 
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Te deseo un día maravilloso,
Un abrazo,
Tamara 

jueves, 13 de febrero de 2014

¿Cómo vas a rentabilizar tu vida?

El cambio en el que estamos inmersos, es absolutamente novedoso. Nos encontramos en un momento en el que no sabemos a qué se dedicarán nuestros hijos, es probable que la profesión que ejerzan, ni siquiera exista en este momento. 

Cuando mi abuelo estudió medicina, estaba claro, ejercería como médico, cuando mis tíos y mis padres, unos cuantos años más tarde, estudiaron esa misma carrera, lo probable era que ejerciesen como médicos, lo que ya no estaba tan claro es que obtuviesen una plaza en un hospital y se jubilasen allí. En algunos casos ha sido así, y en otros, ha habido diferentes bifurcaciones en su camino. Mi hermana, que también estudió medicina, tiene bastante difícil mantenerse en una plaza de manera vitalicia. Con esto, lo que quiero comentar es que hace años, estudiar una carrera universitaria, era un pasaporte para tener trabajo toda la vida, un tiempo más tarde, no era suficiente con la carrera, a la que había que ir añadiendo másters e idiomas. De la misma manera, era habitual que la persona que tenía un oficio, dedicase toda su vida a ese oficio, por cuenta ajena o por cuenta propia, pero era maestro en ese oficio que había aprendido desde chaval. 

Lo que planteo aquí es que sea cual sea nuestra manera de obtener una retribución mensual, es necesario que estemos capacitados para la adaptación y la mejora continua. Mi abuelo, no tenía la necesidad de estudiar cada día, porque el ritmo de hallazgos médicos era muy lento. Si un médico que esté en activo en este momento, deja de estudiar, se queda desfasado en muy poco tiempo.


Últimamente me encuentro con muchas personas que no están a gusto con su situación laboral, sin embargo no terminan de encontrar el camino que les saque de ese lugar en el que no quieren estar, pero que les proporciona determinados beneficios positivos. En el caso de una persona que está trabajando en algo que no le gusta, es frecuente que se excuse con cosas como: "no me gusta lo que hago, pero tal y como está el trabajo..." también escucho a personas que están en situación de desempleo excusarse diciendo, "no hay trabajo", "no encuentro nada de lo mío" etcétera, etcétera. 

En cualquiera de los dos casos, mi pregunta es ¿qué estás dispuesto a hacer para obtener dinero con aquello que te apasiona y haces bien?
He descubierto que aquellas personas que dedican su vida a hacer aquello que les apasiona, en lo que son únicos y que se les da bien, son personas aparentemente con suerte. No considero que sea suerte, como algo fortuito, sino que cuando estás en tu lugar, aquel que es perfecto para ti, todo encaja, todo cuadra. 
Me apena pensar que hay gente que se jubila sin saber qué es eso que le distingue del resto, aquello en que es único (porque si lo hubiese sabido, su vida habría sido otra).

¿Quieres jubilarte sin saber en qué eres realmente bueno?


Hoy es el mejor momento para actuar ¡adelante!



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¡Te deseo un día maravilloso, y que estés ocupando tu vida en aquello que te apasiona!

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Un abrazo,
Tamara



jueves, 6 de febrero de 2014

¿Qué es coaching?


Son muchos los que últimamente me preguntáis qué es eso del coaching, y me he dado cuenta de que hay algunos errores en cuanto al concepto. En el paragüas de coaching caben muchas cosas, sin embargo voy a intentar dar una definición y explicar qué es para mí esta manera de vivir. 
Inicialmente paso a dar las definiciones de las principales asociaciones nacionales e internacionales de coaching.

Según ICF (International Coach Federation), "El coaching profesional consiste en una relación profesional continuada que ayuda a obtener resultado extraordinarios en la vida, profesión, empresa o negocios de las personas. Mediante el proceso de coaching el cliente profundiza en su conocimiento, aumenta su rendimiento y mejora su calidad de vida."

Según ASESCO (Asociación Española de Coaching), "El coaching profesional es un proceso de entrenamiento personalizado y confidencial mediante un gran conjunto de herramientas que ayudan a cubrir el vacío existente entre donde una persona está ahora y donde se desea estar. 

Jonh Withmore, uno de los pioneros en esta metodología, define el coaching de la siguiente manera: "Consiste en ayudar a alguien a pensar por sí mismo, a encontrar sus respuestas, a descubrir dentro de sí su potencial, su camino al éxito... sea en los negocios, en las relaciones personales, en el arte, en el deporte, en el trabajo..."

Una vez que hemos aterrizado en el concepto, definiré lo que es para mí, y lo hago porque todas estas definiciones son perfectas, pero como coach, cada uno tenemos nuestro estilo personal. Como primera distinción lo haremos entre coaching personal y ejecutivo, el personal es aquel proceso que se realiza con una persona de manera privada, es decir, alguien quiere alcanzar una determinada meta y te contrata para realizar el proceso. En el ejecutivo, también se trabaja con personas, pero es la empresa la que te contrata para realizar un proceso con su personal, en muchos casos, los procesos de coaching se realizan a los ejecutivos. También existen categorías tales como el coaching deportivo, utilizado por deportistas, coaching de equipos, pueden ser deportivos, empresariales, o cualquier grupo de personas constituido como equipo que buscan trabajar por un objetivo común. Otra de las categorías sería el coaching educativo, que trabaja en el ámbito escolar, etc. 

Para mí el coaching es un estilo de vida, consistente en responsabilizarnos de nuestra vida, de nuestras decisiones y del rumbo que elegimos en cada momento. En el proceso de coaching, que en mi caso, tiene una duración de entre ocho y doce sesiones, con una periodicidad semanal, quincenal y con una duración de alrededor de 90 minutos, mi labor es la de acompañar a mi cliente a que tome conciencia, a que descubra qué cosas está haciendo y cuáles está dejando de hacer, de manera consciente o inconsciente que le acercan o alejan de sus objetivos, también es acompañarle en el proceso de descubrimiento de sus opciones, sus intereses, sus talentos y mediante preguntas descubrir qué es lo que quiere, y de qué manera quiere emprender acciones para conseguirlo. 
En un proceso de coaching, es de vital importancia que el cliente esté comprometido, que se responsabilice de su vida.

Resumiendo, el coach va realizando preguntas que ayudan al cliente a tomar conciencia de cuál es su estado actual, y cuál es su estado deseado, para ello el coachee descubre que potencialidades que ya tiene puede utilizar a su favor, y cuáles podría mejorar para conseguirlo. En este proceso, el cliente va consiguiendo metas intermedias gracias a su plan de acción. Yo como coach, no le digo al cliente lo que tiene que hacer, lo descubre y decide actuar en consecuencia. 

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¡Os deseo un día maravilloso!
¡Un abrazo!
Tamara




jueves, 30 de enero de 2014

Consciente VS Inconsciente




Llevo prácticamente toda mi vida tomando mis decisiones de manera mental, buscando pros y contras, analizando y decidiendo a mi entender, de manera consciente. Mientras he tomado las decisiones y he elegido mis caminos de esa manera, ni siquiera me planteaba que hubiese otra opción, no solía pensar en el inconsciente, y cuando lo hacía solía pensar en algo tenebroso, que en ocasiones nos juega malas pasadas. Sin embargo, gracias a lo que he ido aprendiendo últimamente, se que el inconsciente es mucho más que tinieblas.
No he encontrado un consenso numérico, pero las cifras hablan por si solas, el inconsciente procesa unos once millones bits de información frente al consciente, que no llega a los 50 bits por segundo. Con esas cifras, parece interesante asumir que una parte importante de nosotros no es consciente, sino que viene determinado por ese inconsciente. 

El inconsciente se encarga de procesar la información que recibimos, gracias a toda la información que capta, tenemos una visión de la realidad, porque si tuviésemos que percibir la realidad desde la parte consciente, a la velocidad que hemos visto que recibe la información, tardaríamos una eternidad...

¿De qué manera tomamos nuestras decisiones?
Aun cuando la decisión es consciente, por ejemplo, iré al gimnasio tres días a la semana, el consciente nos lleva a la recepción del gimnasio a pedir información y pagar la matrícula, pero el que ha decidido de antemano para qué es bueno para nosotros ir gimnasio, qué nos aportará, y si realmente vamos a hacerlo o no, es el inconsciente. Me gusta decir que es un poco juguetón, porque le gusta tomar las decisiones y que parezca que estamos siendo nosotros desde la consciencia. 
Parece obvio que aunque hable de estas dos partes de manera separada, no lo están, forman parte de nosotros de manera intrínseca. 
La buena noticia, es que estos programas que llevamos instalados en el inconsciente, se pueden modificar a nuestro antojo para que funcionen a nuestro favor. 

Como es costumbre, estoy a vuestra disposición para aclarar esta u otras cuestiones.

Os deseo un día maravilloso.
Un fuerte abrazo,
Tamara

jueves, 9 de enero de 2014

Victimismo VS Elección Responsable



A mi entender, existen dos grandes maneras de asumir nuestra vida, desde el victimismo o desde la responsabilidad. En ocasiones todos nos hemos encontrado en uno de los dos sistemas de vida. Cuando operamos desde el victimismo, la posición es que el exterior es el único responsable de solucionar nuestros problemas, o de proporcionarnos aquello que anhelamos. En este momento de crisis económica, pero yo diría crisis de ánimo, son muchos los que esperan a que la situación mejore para encontrar trabajo, para comprarse una casa, para hacer cualquier cambio en su vida, que parece desean hacer, pero el exterior les da indicadores de que no es el mejor momento. En ocasiones, desde esta manera de pensar, tendemos a culpabilizar al entorno de aquello que nos sucede o no, lo que tenemos o deseamos, lo que nos pasa, etc. Frases como "el día que mi pareja me envíe flores al trabajo, seré feliz", la frase es un poco exagerada, pero deja ver un comportamiento que algunas veces utilizamos. Desde la responsabilidad y el poder de elección, pregunto ¿le has dicho alguna vez a tu pareja lo feliz que te haría que te enviase flores al trabajo? ¿Sabe tu pareja que te gusta que te regalen flores? ¿Qué es lo que sentirías al recibir ese regalo? ¿Es algo que sólo puedes sentir si te envían flores, o tienes alguna manera más de sentirte así? 
Desde el lado de la elección responsable, las decisiones ya no se toman ni desde el exterior ni en base a éste, pasamos a un momento de egocentrismo bien entendido. Yo decido qué es lo que me gusta, a qué quiero dedicar mi vida, con quién quiero estar, dónde quiero vivir, y me pongo en marcha para conseguirlo, si lo que me gusta es ver todos los días un jarrón de flores en la mesa del despacho mientras trabajo, tengo varias opciones, una de ellas es ir y comprarme el ramo que más me guste y disfrutar de el, tanto tiempo como duren las flores, claro que también puedo decírselo a mi pareja, a mi padre, a mi hermana, a quien yo quiera, pero tendré que especificarle también qué flores son las que más me gustan, no sea que decida regalarme claveles, y yo esté esperando girasoles, porque otra vez puedo caer en el victimismo de por qué yo, con lo fácil que era regalarme girasoles y van y me regalan claveles. Por tanto, desde la elección responsable, tomamos una decisión y no nos paramos a esperar a que el "mundo" nos lo brinde, sino que nos ponemos en marcha, engrasamos toda nuestra maquinaria, buscamos todos aquellos recursos que nos puedan hacer falta y vamos derechos hacia nuestro objetivo.
Cuando comienzas a vivir desde el plano de la elección y ves a otras personas continuar sentadas en su victimismo, tienes la necesidad de que todo el mundo tome las riendas de tu vida, de la misma manera que has hecho tú, porque a tí te ha funcionado y piensas que de esa manera el resto estará mejor, será más feliz, sin embargo, no tenemos derecho a querer "salvar" a nadie. Podemos poner toda la información que tenemos a disposición de los demás, explicar cómo estamos haciendo las cosas, pero no estamos en un escalón superior que nos permita decidir sobre la vida de otros, de la misma manera que nadie puede decidir sobre la nuestra. Si una persona opera desde el victimismo, conoce que hay otras maneras de funcionar, y aun así decide seguir en ese estado, no somos nadie para decidir lo contrario, demostramos mucho más respeto hacia esa persona si le permitimos que continúe allí donde quiere, quizá no es su momento, casi seguro que obtiene unos beneficios asociados a esa manera de funcionar, tales como que determinadas personas estén más pendientes de ella, la protegan, cuiden, etc., y no somos nosotros quienes para decidir si el precio que está pagando es elevado, ese cálculo sólo lo puede realizar cada uno.
Así pues, os invito a que probéis a tomar las elecciones de vuestra vida de manera responsable, si es eso lo que deseáis en este momento, sino continuad como hasta ahora.

Si quieres que aclare algo de lo que lo escribo, o te apetece tener más información al respecto, no dudes en escribirme a través de los comentarios o a mi dirección de correo electrónico tamaralosavan@gmail.com

Un abrazo inmenso,
Deseo para ti el mejor presente y futuro que puedas desear.

jueves, 19 de diciembre de 2013

La Responsabilidad



¿Qué es la Responsabilidad?

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Responsabilidad es:
1. f. Cualidad de responsable
2. f. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legar.
3. f. Cargo u obligación moral que resulta para que alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.
4. Der. Capacidad existente en todo sujeto activo de reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.


La responsabilidad es todo esto que dice el diccionario, pero es mucho más. Podemos identificar responsabilidad como la habilidad para responder. Continuamente recibimos estímulos del exterior, ahora depende de nosotros qué es lo que hacemos con esos estímulos. El día que yo aprendí esto, mi vida cambió de manera radical. ¡Ahora mi vida depende de mí! Ya no tengo que esperar a que otros hagan aquello que yo suponía debían hacer.
Cuando señalamos y culpabilizamos a otros sobre todo aquello que deberían hacer para hacernos más felices, estamos dejando de ver qué es eso que nosotros podríamos hacer para lograrlo. Hay un ejercicio que es bastante revelador, cuando señalamos a otro por aquello que nos molesta, lo hacemos con el dedo índice (el de señalar), en ese gesto, hay un dedo que señala a otro, pero si nos fijamos bien, hay tres que nos señalan a nosotros, el corazón, el anular y el meñique. Para mí, el significado de esos tres es ¿qué estoy dejando de hacer, qué podría hacer de otra manera? Si dejo mi felicidad en manos de otros y pienso, seré feliz cuando mi jefe me trate mejor, me valore más, cuando se acabe la crisis, cuando encuentre trabajo, cuando mi pareja me haga feliz, cuando mis hijos recojan y un largo etcétera de situaciones en las que podemos pensar que nuestra vida, depende de los demás. En esas situaciones, es seguro de que hay una parte que depende de mí, qué es lo que estoy dejando de hacer, o qué podría hacer de otro modo. Somos muchos los que hemos vivido durante años dejando nuestra felicidad en manos del resto, y en mi caso, desde que el mando de mi vida lo tengo yo ¡todo ha cambiado!
He escuchado decir que somos dioses, entendido como que somos nosotros quienes creamos nuestra realidad.
Conozco bastantes casos en los que la persona vive instalada en el victimismo, con frases como, no podré encontrar trabajo, la cosa está muy mal, esto es lo que me ha tocado, no depende de mí, yo no tengo suerte... En todos los casos, depende de nuestra actitud, si estoy en paro, y no encuentro trabajo, es seguro que puedo hacer algo más para encontrarlo, quizá tenga que ampliar mis fronteras, valorar las condiciones económicas, emprender... pero sólo depende de cada uno de nosotros si nos levantamos pensando que no podemos hacer nada o que el mundo está a nuestro servicio, para ayudarnos a conseguir aquello que tanto queremos. Con esto quiero decir que una gran responsabilidad, supone un gran poder.

¡Toma las riendas de tu vida! ¡Sólo depende de ti!